Los devaneos de Dios | Javier Urbieta

Editorial: Europa Ediciones
Precio: € 15,90
Género: Narrativa
Colección: Edificar Universos
Páginas: 314
Idioma: español
EAN: 978-88-5508-398-0

…y por deducir alguna cosa, dedujo que sería uno de

aquellos viajeros ingleses, enamorados de los caminos a

emprender y luego recorrer…

Según citaba el antiguo texto, el capitán y el sargento miraban hacia el este del estrecho valle, tan propio de la singular orografía guipuzcoana. La columna enemiga avanzaba y se hallaba a unos mil metros de donde ellos se encontraban emboscados. El capitán Lascuráin había preparado minuciosamente la acción utilizando su amplio conocimiento del terreno, y comprobó que su previsión era acertada al ver que los dos hombres de avanzada que el mando enemigo había desplegado a cincuenta metros a ambos lados de su formación se unían a la derecha del riachuelo. Estos relatos fueron encontrados como parte del manuscrito que Ambrose Bramson halló en la biblioteca que había heredado, junto con la casa, de su abuelo William. No eran historias escritas por su abuelo sino por un antepasado  más antiguo, Walter Bramson. Al final de sus casi quinientas páginas, se podía leer «Brighton 1913» y a continuación Walter B. con una rúbrica. A Ambrose le interesó el texto desde el momento en el que leyó el título «The ravings of God», que puede traducirse como Los devaneos o Los desvaríos de Dios. Viendo más documentación, cartas, notas y todo tipo de apuntes que su antepasado escribió con profusión y conservó con celo, se empezó a emocionar ante la magnitud de todo aquello que había encontrado sin pretenderlo y que podría llevarlo mundos por conocer. Pronto se percató de que Walter Bramson había escrito un extenso relato inédito de sus andanzas en el territorio de Gipuzkoa durante la tercera guerra carlista, y tan conmovido como contento, continuó su apasionante lectura, ¿a dónde le llevará esa fuente casi inagotable de conocimientos sobre el pasado?

Javier Urbieta, nació en Deba el 14 de febrero de 1947. Abogado, al que un día, ya jubilado se le ocurrió que escribir pudiera servir para ajustar algunas cuentas y en eso afirma que está, con un tono quizá belicoso, pero con los debidos modales.